Pie de alto riesgo podológico
Se considera pie de riesgo aquel que, por ciertas enfermedades o condiciones del paciente, tiene mayor vulnerabilidad a sufrir úlceras, heridas, infecciones o amputaciones si no recibe un cuidado adecuado. El podólogo juega un papel clave en la detección temprana, control periódico y tratamiento preventivo del pie de riesgo, evitando complicaciones graves como úlceras o amputaciones.
Entre las principales causas o factores de riesgo a tener en cuenta cabe destacar:
1
Alteraciones metabólicas
como la diabetes mellitus, las neuropatías que impiden notar el dolor o las rozaduras por pérdida de sensibilidad y/o problemas vasculares periféricos que dismuyen el flujo sanguíneo y retrasan la cicatrización.
2
Deformidades estructurales
como dedos en garra, juanetes o prominencias óseas.
3
Alteraciones en la piel o las uñas
como callosidades, grietas o uñas encarnadas.
4
Calzado inadecuado
que aumenta la fricción o presión en zonas vulnerables.
EL PIE DIABÉTICO
El pie diabético podría definirse como el pie de riesgo más común. La diabetes es una enfermedad metabólica que generalmente produce una alteración en los vasos que ocasiona un déficit circulatorio. Teniendo en cuenta que el pie es la zona de nuestro cuerpo más alejada del corazón, el déficit circulatorio se hace en él más patente. Al producir neuropatía (pérdida de sensibilidad) y mala circulación, favorece heridas e infecciones. Un control de la enfermedad, una buena alimentación y evitar el sedentarismo podrían ayudar a prevenirlo.
En nuestra consulta abordamos el tratamiento adecuado en base a las características del paciente y el tipo de herida. En caso de la aparición de una úlcera, su curación pasa por la valoración de la misma, la limpieza, desbridamiento y control de una posible infección. Los dispositivos de descarga se hacen imprescindibles para eliminar los roces o presiones causantes de las úlceras. Asimismo, el éxito del tratamiento requiere de la eliminación o corrección de los factores desencadenantes.
